Índice

  1. INTRODUCCIÓN
  2. DATOS
  3. METODOLOGÍA Y MODELO EMPÍRICO
  4. RESULTADOS
  5. CONCLUSIONES
  6. BIBLIOGRAFÍA
  7. ANEXO

1. INTRODUCCIÓN
La apuesta deportiva es la modalidad de juegos de azar más antigua de la que se tiene constancia. Los primeros datos conocidos se remontan a hace más de dos mil años. Fue la civilización griega, cuya atracción por los deportes es de sobra conocida, la encargada de comenzar a apostar en sus disciplinas favoritas. Años después fueron los romanos quienes adoptaron esta costumbre, convirtiéndola en un negocio. En este caso, las principales apuestas se llevaban a cabo en los célebres circos romanos, con los gladiadores como protagonistas. Fue, sin embargo, durante los siglos XVIII y XIX, cuando esta práctica se extendió notoriamente. En torno a 1780, nace el juego tal y como hoy lo conocemos. Se trataba de apuestas en carreras de caballos y galgos y su explosión se produjo en Inglaterra, la verdadera cuna de las apuestas, llegando a Estados Unidos medio siglo después.

La aparición de casas de apuestas se hizo constante y la expansión a otros deportes incontrolable. Sin embargo, la gran revolución del mercado de las apuestas deportivas tuvo lugar al comienzo del tercer milenio. Se debió a la irrupción de Internet en este sector. El juego online ha marcado un antes y un después en el mundo de las apuestas deportivas. A partir de ese momento, se produjo un crecimiento exponencial de la cantidad de compañías en el sector, la facturación del mismo y, como veremos más adelante, el comportamiento y prácticas del consumidor. En definitiva, la aparición de Internet ha supuesto un avance extraordinario para todos los agentes del mercado.

En cuanto a España, el 1 de junio de 2012 marca un punto de inflexión en el sector del juego online. En esta fecha, la Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ) concedió las primeras licencias a los operadores que las habían solicitado con anterioridad. La Ley 13/2011, de 28 de mayo, de Ordenación del Juego ha permitido la regularización del sector en tiempo récord, beneficiando a todos los agentes que participan de dicho sector; los operadores cuentan con un marco legal que delimita sus derechos y obligaciones; los usuarios disfrutan de un sistema de control que garantiza su seguridad; en cuanto al Estado, consigue una importante fuente de ingresos a través de los impuestos que gravan esta actividad. Dicha regulación ha contribuido extraordinariamente al crecimiento del sector. El juego online ha pasado de contar con alrededor de 200.000 usuarios a cerca de 1.000.000 en tan sólo seis meses, con un gasto medio de 600 euros. En los primeros seis meses tras la regulación se alcanzaron los 2.354 millones de euros en cantidades jugadas. Por modalidades, el póquer ocupó el 40% de cantidades jugadas con 952 millones de euros en los primeros seis meses de regulación, seguido de cerca del sector que nos ocupa – las apuestas deportivas – con 861 millones. Sin embargo, en cuanto a ingresos reales, las apuestas deportivas lideran el sector con 43 millones de euros de ganancias. En cuanto a la Administración, la recaudación durante los ocho primeros meses de 2012 rozó los 100 millones de euros, una cifra que contrasta con los 70 millones percibidos durante todo el año anterior. (Informe anual juego online en España, Febrero 2013. Asociación española de juego digital).

2013 será el primer año completo tras la regularización del sector, haciéndose notorios sus resultados ya que, según estimaciones del Ministerio de Hacienda, se prevé un crecimiento de alrededor de un 10%, pudiendo llegar a los 5.000 millones de euros en volumen de cantidades jugadas. Asimismo, la información oficial apunta a que la recaudación fiscal se situará entre 150 y 160 millones. (Informe anual juego online en España, Febrero 2013. Asociación española de juego digital).

La generación de semejantes cifras se debe, en gran medida, a la inversión realizada por los consumidores en apuestas futbolísticas. La gran mayoría de las apuestas deportivas que se realizan en España son en partidos de fútbol (70%), seguidas muy de lejos de apuestas en tenis (14%) y baloncesto (10%). Por ello, el estudio se centrará en las apuestas futbolísticas.

Conviene, en primer lugar, explicar el funcionamiento de las apuestas futbolísticas en las casas de apuestas deportivas. Éstas disponen las cuotas de los partidos de fútbol (i.e., victoria equipo local, empate y derrota equipo local) de acuerdo a las probabilidades de producirse que la propia casa otorga a cada resultado. Por ejemplo, durante la temporada 2011-2012, la casa de apuestas británica Bet365 presentaba las siguientes cuotas para el partido Real Madrid – FC Barcelona: 2.40 euros por euro apostado a la victoria local, 3.50 euros al empate y 2,80 euros la victoria visitante. Esto significa que si un apostante invierte un euro a la victoria del Real Madrid, obtendrá 2.40 euros si finalmente la victoria se produce, es decir, 1,40 euros de ganancia neta. Por otro lado, conseguirá 3.50 euros apostando uno si se da un empate o 2,80 euros si la victoria es para el FC Barcelona.

Si se suma el inverso de las cuotas el valor es algo mayor que 1. La diferencia entre este valor y la unidad es lo que se conoce como overround, que puede verse como el precio de las apuestas. En el ejemplo anterior, la suma de los inversos de las tres cuotas totaliza 1,0595.

Para entender la visión del overround como el precio de las apuestas se puede simplificar el resultado de un partido suponiendo que los únicos resultados posibles son la victoria local y la victoria visitante, excluyendo el empate. La casa de apuestas puede establecer unas probabilidades como las siguientes: probabilidad de victoria local del 90% y probabilidad de victoria visitante del 10%. Si, finalmente, el 90% de los apostantes se decantan por la victoria del equipo local y el 10% por la del visitante (mismos porcentajes que establece la compañía), el beneficio de la casa será el overround. En el ejemplo anterior el overround era 0,0595, por lo que el beneficio de la casa, se dé el resultado que se dé en el encuentro, será de un 5,95% del valor de las apuestas recibidas. Éste, por supuesto, es un caso simplificado ya que, por lo general, las inversiones de los apostantes no son idénticas a las probabilidades que establece la casa, por lo que el overround no es el único factor que determina el beneficio de una casa de apuestas.

El valor del overround será, obviamente, positivo, ya que de lo contrario la casa incurriría en pérdidas. Así, suponiendo que las cuotas para un partido de fútbol fuesen 3.10 – 3.55 – 3.20, si el apostante invierte una determinada suma en cada uno de los resultados obtendrá una ganancia segura. Este fenómeno se conoce como sure-bet. En caso de apostar un euro en cada resultado, la apuesta total será de tres euros, consiguiendo 3.10, 3.55 o 3.20 euros según el resultado final que se produzca, obteniendo, por lo tanto, ganancias. La existencia de sure-bets sí que puede darse apostando en varias casas. Esta posibilidad de arbitraje en el mercado de las apuestas hace que las cuotas de las distintas casas tiendan a ser similares.

La competencia es una situación en la cual los agentes económicos tienen la libertad de ofrecer bienes y servicios en el mercado, y de elegir a quién compran o adquieren estos bienes y servicios. De esta forma, en un determinado sector existe un conjunto de agentes ofertantes de productos o servicios entre los que los consumidores pueden elegir. Antes de la introducción de Internet en el sector, el mercado de apuestas era un sector algo limitado. El número de casas existentes era pequeño, y las posibilidades de apuesta mucho más reducidas. Hoy en día, éste es un sector altamente competitivo. De hecho, sólo en España operan cerca de medio centenar de empresas. La gran cantidad de competidores existentes en el mismo permite a los consumidores elegir entre múltiples ofertas, con lo que las casas se ven obligadas a reducir sus precios con el objetivo de ser elegidas por los clientes.

La posibilidad de arbitraje también ha marcado el devenir del sector. Los consumidores pueden realizar sus apuestas desde su domicilio, sin necesidad de acudir al establecimiento físico de la compañía como ocurría con anterioridad a la introducción del mercado online. Asimismo, el apostante puede jugar en varias casas, acomodando sus inversiones a la compañía que le ofrezca mejores réditos por las mismas. Además, en los últimos tiempos se ha producido la aparición de sitios web que actúan como comparadores, informando a los consumidores de las cuotas que, para un determinado partido, establecen las diferentes casas de apuestas. De esta forma, el apostante tan sólo tiene que elegir la casa que le ofrece un mayor rendimiento por su apuesta, aumentando las posibilidades de arbitraje. De nuevo, ante el crecimiento de posibilidades de arbitraje de los apostantes, las casas se ven obligadas a reducir el overround, caminando hacia la convergencia en precios.

Conocer cómo se ha desarrollado el sector merced a las imperativas económicas es, en definitiva, el principal objetivo del análisis. Al adentrarse en la vertiente microeconómica del estudio, se observa como fenómenos como la competencia o el arbitraje han marcado el devenir del sector en los últimos años.

Existen muchos trabajos (Forrest & Simmons, 2008; Levitt, 2004) que han analizado la eficiencia de las apuestas deportivas en el sentido de ver si reflejan con exactitud las probabilidades de los distintos resultados. Sin embargo, no hay ningún estudio publicado que analice el precio de las apuestas deportivas.

En concreto, este trabajo analiza dos hipótesis. En primer lugar se contrasta si el incremento en la competencia en el mercado de las apuestas deportivas ha conllevado, como predice la teoría microeconómica, una disminución en el precio. Y en segundo lugar, se analiza si las casas de apuestas aplican un margen mayor en las ligas que atraen a menos fans. El resultado esperado es que el valor del overround sea menor en aquellas ligas que gozan de un mayor seguimiento (en este caso y, según el orden que establece el coeficiente UEFA, las primeras divisiones de España, Inglaterra, Alemania, Italia y Francia, aunque al finalizar esta temporada la liga portuguesa ocupará el quinto lugar en detrimento de la competición gala). Según gestores de apuestas vinculados al sector, la razón de esta diferencia no es otra que aumentar el volumen de negocio. La gran mayoría de los jugadores apuesta en las grandes ligas, por lo que es en éstas donde se establece una mayor competencia. De nuevo, teoría microeconómica: mayor competencia, menor precio.

El resto del trabajo se estructura de la siguiente forma. El siguiente capítulo presenta los datos. A continuación se muestra la metodología y los resultados. Por último, el trabajo concluye con un resumen de los principales resultados obtenidos.

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